Ruta Quijote tramo 3 Almagro - la Solana

No ha madrugado el viajero. Al termómetro aún le queda mucho para llegar a superar el cero. Desayuna plato colmado de oreja de cerdo, vino y pan de la tierra, junto con un buen café, mientras indaga entre unos y otros el mejor camino a Membrilla. Decide finalmente volver sobre sus pasos unos seis kilómetros, desandar lo hecho el día anterior hasta llegar al río, para desde aquí girar a la derecha por el camino de Los Moledores. Un cartel que reza: "OBRAS DE LA RUTA DE DON QUIJOTE". ¡Bien! estamos en el buen camino, buen firme, buenas sensaciones. Por desgracia lo bueno dura poco, sólo son tres los kilómetros consolidados, y después nada, ni una señal, ni una indicación. En el kilómetro once surge la duda: ¿oeste o sur?. Un paisano subido en su tractor la resuelve: "a la izquierda, pase una casa y al llegar a la carretera a la derecha, derecho hasta el pueblo". El viajero no le lleva la contraria pero piensa que el otro parecía el más antiguo y "natural". Al poco la tierra es sustituida por el asfalto.
Agua y páramoEl paraje precioso, el río inundando lánguidamente los campos circundantes, las pollas de agua revolotean alocadas, el sol a sus espaldas pinta de plata las aguas mansas. Membrilla al fondo, chaparra, pegada al suelo, del color ocre rojizo de la tierra. En el centro la maciza iglesia con su corto pináculo, como pidiendo perdón por destacar sobre la inmensa llanura. Y el viajero tenía razón: el camino era el otro, se lo confirman unos paisanos que tomaban el sol en la plaza. Seguimos sin saber nada de la "Ruta de don Quijote". Un elegante camino asfaltado, custodiado por dos hileras de árboles, nos conduce a Manzanares. Tras un corto recorrido por la población y algunas fotos, el viajero decide continuar hacia Bolaños. Serán casi treinta kilómetros de monótono y aburrido arcén. No llegarán a cinco los kilómetros que separan esta última población de Almagro y cincuenta y
nueve los de la jornada. El viento: a favor. Almagro, de empedradas calles y toscas columnas, entrará en la historia gracias a la Orden de Calatrava al escogerla en el s. XIII sus maestres como residencia. En 1213 se le concede el fuero de villa, confirmado en 1222 por Fernando III. Alfonso X convocó cortes en esta villa amurallada y que tenía por parroquia la de San Bartolomé el Real. En 1493 Cisneros dirige la fundación del monasterio de franciscanos de Santa María de los Llanos, hoy desaparecido. Los problemas financieros del emperador traen a los banqueros alemanes Fugger, rentistas de las minas de Almadén. El clavero Fernando Fernández de Córdoba funda el monasterio y la universidad de Nuestra Señora del Rosario, el comendador mayor D. Gutierre de Padilla el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Asunción de Calatrava. A caballo entre los s. XVI y XVII se levanta el Convento de Santa Catalina y de la Encarnación, se instalan los agustinos, los jesuitas, los Hermanos de San Juan de Dios y se construye el palacio del que será Conde de Valparaíso que convertirá Almagro en capital de la provincia hacia mitad de s. XVIII. Apenas once años duró la capitalidad, pero esta pérdida propició el paso al título de ciudad. Se construyó la Plaza de Toros (1845), el cuartel de caballería (1863), el casino y el teatro (1864), derribándose las murallas en 1886. En los años 50 del pasado siglo se restaura el Corral de Comedias y se amplía el Ayuntamiento y la Plaza Mayor. En 1972, Almagro es declarada Conjunto Histórico-Artístico.
Excelente conservación de algunos monumentosAlmagro es un bonito lugar que como una hermosa dama ya entrada en años conserva aún su serena belleza. Extraña e irregular Plaza Mayor, que antes fue de armas, con galerías que fueron públicas y transitables. Su Teatro de Comedias, antiguo mesón, dormitorio y antro de juego -se encontró una baraja pintada a mano fechada en 1729, escondida en la pared- de arrieros, tratantes y cómicos. Monumento nacional desde 1955. Pero no por más modernos debemos dejar de visitar otros monumentos, probablemente no menos visitados, como El Pollo, El Santo, El Gordo, El Monaguillo y muchos otros donde degustar el asadillo, el tiznado, somallao, las rosas o los famosos duelos y quebrantos.
Agua y páramoEl paraje precioso, el río inundando lánguidamente los campos circundantes, las pollas de agua revolotean alocadas, el sol a sus espaldas pinta de plata las aguas mansas. Membrilla al fondo, chaparra, pegada al suelo, del color ocre rojizo de la tierra. En el centro la maciza iglesia con su corto pináculo, como pidiendo perdón por destacar sobre la inmensa llanura. Y el viajero tenía razón: el camino era el otro, se lo confirman unos paisanos que tomaban el sol en la plaza. Seguimos sin saber nada de la "Ruta de don Quijote". Un elegante camino asfaltado, custodiado por dos hileras de árboles, nos conduce a Manzanares. Tras un corto recorrido por la población y algunas fotos, el viajero decide continuar hacia Bolaños. Serán casi treinta kilómetros de monótono y aburrido arcén. No llegarán a cinco los kilómetros que separan esta última población de Almagro y cincuenta y
nueve los de la jornada. El viento: a favor. Almagro, de empedradas calles y toscas columnas, entrará en la historia gracias a la Orden de Calatrava al escogerla en el s. XIII sus maestres como residencia. En 1213 se le concede el fuero de villa, confirmado en 1222 por Fernando III. Alfonso X convocó cortes en esta villa amurallada y que tenía por parroquia la de San Bartolomé el Real. En 1493 Cisneros dirige la fundación del monasterio de franciscanos de Santa María de los Llanos, hoy desaparecido. Los problemas financieros del emperador traen a los banqueros alemanes Fugger, rentistas de las minas de Almadén. El clavero Fernando Fernández de Córdoba funda el monasterio y la universidad de Nuestra Señora del Rosario, el comendador mayor D. Gutierre de Padilla el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Asunción de Calatrava. A caballo entre los s. XVI y XVII se levanta el Convento de Santa Catalina y de la Encarnación, se instalan los agustinos, los jesuitas, los Hermanos de San Juan de Dios y se construye el palacio del que será Conde de Valparaíso que convertirá Almagro en capital de la provincia hacia mitad de s. XVIII. Apenas once años duró la capitalidad, pero esta pérdida propició el paso al título de ciudad. Se construyó la Plaza de Toros (1845), el cuartel de caballería (1863), el casino y el teatro (1864), derribándose las murallas en 1886. En los años 50 del pasado siglo se restaura el Corral de Comedias y se amplía el Ayuntamiento y la Plaza Mayor. En 1972, Almagro es declarada Conjunto Histórico-Artístico.
Excelente conservación de algunos monumentosAlmagro es un bonito lugar que como una hermosa dama ya entrada en años conserva aún su serena belleza. Extraña e irregular Plaza Mayor, que antes fue de armas, con galerías que fueron públicas y transitables. Su Teatro de Comedias, antiguo mesón, dormitorio y antro de juego -se encontró una baraja pintada a mano fechada en 1729, escondida en la pared- de arrieros, tratantes y cómicos. Monumento nacional desde 1955. Pero no por más modernos debemos dejar de visitar otros monumentos, probablemente no menos visitados, como El Pollo, El Santo, El Gordo, El Monaguillo y muchos otros donde degustar el asadillo, el tiznado, somallao, las rosas o los famosos duelos y quebrantos.
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